A la mesa
por Ernie Knoll
Primavera de 2005
Mateo
26:29 "Les digo que no beberé de este fruto de la vid desde
ahora en adelante, hasta el día en que beba con ustedes el
vino nuevo en el reino de mi Padre."
*Este sueño está en el futuro, después de que Jesús haya
regresado a la tierra para llevar a sus hijos al hogar.
En mi sueño me encuentro reclinando[1] de
lado ante una mesa muy, pero muy larga.[2]
Miro al otro lado de la mesa y reconozco miembros de mi
familia.[3] Conversamos y nos
reímos.[4] Cuando miro hacia la derecha y
la izquierda, puedo ver individuos de distintos tamaños.
Algunos son muy altos.[5]
Ahora veo que el sitio donde estoy reclinado tiene mi
nombre nuevo[6] grabado en símbolos de oro
reluciente que describen mi carácter.[7]
Mientras lo miro mi mente repite, “Eso me describe a mí;
eso me describe a mí.”
Entonces miro hacia arriba y veo lo que parecen ser aves
largas, iridiscentes, volando por el aire, pero no veo que
tengan alas. Cantan un canto hermoso cuatro notas a la vez.
Ha pasado bastante tiempo a la mesa, pero no hay ningún
sentido de urgencia. Mientras esperamos ser servidos, nos
maravilla la gran variedad de alimentos.[8]
También noto que mi ángel[9] guardián está
de pie detrás de mí. Es alto y lleva un manto blanco que
parece niebla seca. Su parecer es muy noble y sonríe con
amabilidad y ternura. Frecuentemente converso con él. Casi
quiero llorar y pedir disculpas por todas las cosas que
hice en la tierra, como le hice pasar por tanto al cuidarme
y por todas las veces que me vio pecar.[10] Con voz suave me dice que no debo
preocuparme ni mencionar nada sobre eso, porque está en el
pasado.[11] Me dice que Jesús, el gran
Anfitrión, hubiera hecho todo[12] lo
necesario para traerme a la mesa y servirme.
- The Day Star (La Estrella matutina), 24 de enero de 1846 "Gritamos, ¡Aleluya! ¡Gloria! y entramos en la ciudad. Vi una mesa de plata pura. Aunque era muchas millas de largo, nuestros ojos podían ver su extensión… Todos nos reclinamos a la mesa." [Trad.]
- Lucas 22:29-30 "Por eso, yo mismo les concede un reino, así como mi Padre me lo concedió a mí, para que coman y beban a mi mesa en mi reino, y se sienten en tronos para juzgar a las doce tribus de Israel."
- Apocalipsis 19:9 "El ángel me dijo: <<Escribe: ‘¡Dichosos los que han sido convidados a la cena de las bodas del Cordero!’>>"
- Isaías 35:10 "Y volverán los rescatados por el Señor, y entrarán en Sión con cantos de alegría, coronados de una alegría eterna. Los alcanzarán la alegría y el regocijo, y se alejarán la tristeza y el gemido."
- Génesis 6:4 "A partir de entonces hubo gigantes en la tierra."
- Apocalipsis 2:17 "El que tenga oídos, que oiga lo que el Espíritu dice a las Iglesias. Al que salga vencedor le daré del maná Escondido, y le daré también una piedrecita blanca en la que está escrito un nombre nuevo que sólo conoce el que lo recibe."
- La Conducción del niño, p. 147 "Un carácter formado conforme a la semejanza divina es el único tesoro que podemos llevar de este mundo al venidero."
- Primeros escritos, p. 19 "Y vi el fruto del árbol de la vida, el maná, almendras, higos, granadas, uvas, y muchas otras clases de fruta."
- Salmo 91:11 "Porque él ordenará que sus ángeles te cuiden en todos tus caminos."
- 1 Juan 2:1-2 "Mis queridos hijos, les escribo estas cosas para que no pequen. Pero si alguna peca, tenemos ante el Padre a un intercesor, a Jesucristo, el Justo. Él es el sacrificio por el perdón de nuestros pecados, y no sólo por los nuestros sino por los de todo el mundo."
- Hebreos 10:16-17 "Éste es el pacto que haré con ellos después de aquel tiempo –dice el Señor–: Pondré mis leyes en su corazón, y las escribiré en su mente. Después añade, –Y nunca más me acordaré de sus pecados y maldades.–"
- Juan 3:16 "Porque tanto amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que crea en él tenga vida eterna."