Ya comienza la obra
14 de diciembre de 2007
por Ernie Knoll
Este
sueño comenzó el lunes, pero no pude recordar ninguna parte
hasta que desperté este viernes por la mañana. Entonces me
di cuenta que he recibido pequeñas partes de este sueño
toda la semana. En realidad, ahora puedo ver cómo mis
oraciones y las instrucciones contenidas en estos sueños
han sido contestadas esta semana.
En mi sueño, estoy sentado en un sofá en el mismo pasillo
en el cual he estado anteriormente. Entonces escucho el
sonido de los cascos de un caballo que se aproxima desde la
derecha. Un ángel montado sobre un caballo blanco cabalga
muy, pero muy rápidamente. Me paro y me doy cuenta que es
el Heraldo. Cuando el caballo se detiene rápidamente frente
a mí, el Heraldo se baja de un salto y viene a dónde yo
estoy. Me llama por mi nombre celestial y me dice que él me
ha sido enviado. Le digo que yo sé que Jesús no se
equivoca, pero ¿no podría Él dar estos sueños a alguien
importante que conozca bien la Biblia y el Espíritu de
Profecía, alguien más idóneo para esta labor?
Le digo al ángel que Becky y yo estamos abrumados con tanto
trabajo y le pregunto si ésta es la manera como Jesús
quiere que sigamos. El Heraldo me contesta que Jesús sabe
lo que es mejor y que necesitamos aprender a ser pacientes.
Extiende la mano y enjuga mis lágrimas con su manga. Me
dice que Jesús conoce todas nuestras preocupaciones y
oraciones, sabe que estamos trabajando horas largas y que
hemos dado pruebas de nuestro cometido. Me dice que Jesús
conoce la condición de los corazones de los que lanzan
flechas y espadas y me recuerda que se me había dicho que
esto ocurriría y que las cosas van a empeorar. El Heraldo
me dice que pronto Jesús me va a mostrar que Él ha resuelto
el problema de la sobrecarga y que voy a trabajar sólo para
Él. Me dice que ahora mismo Jesús está obrando sobre los
corazones de algunos individuos. Estas personas pronto
tomarán un paso de fe y nos ayudarán para que Becky y yo
sólo hagamos lo que Él nos pide. Se me instruyó que tenemos
una gran labor que hacer para Jesús y que Él necesita que
todas nuestras energías sean dedicadas a Él.
Respecto a que yo no tenga un entendimiento amplio de la
Biblia y el Espíritu de Profecía, el Heraldo dice que tengo
un entendimiento más amplio de lo que pienso, y que el
hecho que no haya sido ordenado por los hombres no quiere
decir que no haya sido ordenado por Dios. El ángel dice que
el Gran Maestro tiene muchas maneras de enseñar, además de
lo que uno puede leer en lo que Él ha escrito. Refiriéndose
a Hechos 2:17 [“Sucederá en los últimos días –dice Dios–,
derramaré mi Espíritu sobre todo el género humano. Los
hijos y las hijas de ustedes profetizarán, tendrán visiones
los jóvenes y sueños los ancianos.”] , el Heraldo me
pregunta, “¿Por qué crees que Él sólo te muestra cosas
cuando estás durmiendo? ¿Acaso no sabes que Él es el Gran
Maestro? A su tiempo debido, tú compartirás las cosas que
sabes, además de lo que deberás compartir de la Biblia y el
Espíritu de Profecía. Todo será conforme a su horario de
Él. Debo decirte que no te sientas abrumado. Él jamás te
daría una tarea que no fueras capaz de manejar.”
El Heraldo me llama por mi nombre celestial y me dice, “Si
tan solo pudieras ver y comprender el impacto que estos
mensajes están teniendo sobre almas nuevas y el despertar
que están obrando sobre las almas viejas. Muchos comienzan
a despertar de su sueño. Tú eres uno de muchos con los
cuales Jesús está trabajando a través del mundo. Hay otros
que hablan un idioma distinto con los cuales el Gran Rey
está trabajando. No estás solo. Estás siendo guiado por su
Espíritu. Los que te acusan tendrán que rendir cuentas ante
el Gran Juez.
[El miércoles de esta misma semana, un individuo me dijo
que durante su trabajo ese día había estado orando. Esa
misma persona ha sido impresionada a pagarme un salario, a
partir de enero de 2008, para que yo pueda trabajar
solamente para el ministerio Para su Pueblo (4 His
People).]
Entonces le pregunté al Heraldo respecto al origen de los
sueños de cierto individuo. Me dice, “Debo contarte una
historia. Había una vez dos hombres. Cada uno construyó una
silla de madera. El primer carpintero cortó, talló y lijó
la madera hasta que quedó lisa. Entonces colocó las piezas,
pegó y clavó las ensambladuras. Cuando terminó, llenó los
agujeros de los clavos con arcilla para que no se vieran.
El otro carpintero cortó, talló y lijó la madera hasta que
quedó lisa. Entonces midió, hizo perforaciones con un
taladro e hizo clavijas y calzos. Con un martillo, armó las
piezas de manera que no tuvo que usar ni clavos ni pegante.
Sin embargo, las ensambladuras quedaron más fuertes que las
del carpintero que usó clavos y pegante. Ahora tenemos dos
sillas. Ambas parecen fuertes, pero a menos que uno mire
detenidamente, no verá los agujeros de los clavos que han
sido tapados. Como puedes ver, uno es un Carpintero Maestro
y el otro no. Cuando leíste esos mensajes, ¿pudiste notar
algunos ‘agujeros de los clavos’? Si los viste, ¿no te
causaron dudas? ¿Acaso no se te ha instruido que debes
probar todos los sueños, comparándolos con la Biblia y el
Espíritu de Profecía?”
Todavía no veo claramente lo que debo hacer para
poner el libro Concesión paulatina (Creeping Compromise) en
las manos de la gente. El Heraldo me informa que no todos
han comprendido este asunto. La última vez que me visitó,
él fue instruido que debía decirme que Dios se encargaría
de proveer el libro a su debido tiempo y de la manera que
Él vea mejor. Él me dijo que ahora se le ha instruido a
decirme qué es lo que debo hacer.
[El jueves de esta semana, recibí el dinero necesario para
hacer un pedido del libro Concesión paulatina (Creeping
Compromise).]
El Heraldo sigue diciéndome que Jesús está trabajando con
los Hnos. S con lo que Él desea que ellos hagan, y que
ellos están haciendo su parte en su obra. Ellos proveerán
los libros conforme a la manera como el Espíritu Santo les
muestre. Este libro es suyo y es muy importante. Todo su
pueblo debe aprender la importancia de trabajar juntos. Me
dice que debo pedirle al Hno. D que inmediatamente
sobreponga un aviso grande en el sitio internet 4 His
People (Para su Pueblo) para informar a todos que el libro
Creeping Compromise (Concesión paulatina) está disponible
para cualquiera que lo desee con sólo enviarme su
dirección. Entonces debo enviar las direcciones al Hno. M y
a la Hna. B, y ellos harán el envío de cada libro. Debo
enviar al Hno. H cualquier dinero que entre, y él hará
pedidos de los libros de la casa editora y tratará de
adquirir fondos adicionales para hacer más pedidos. Los
editores deben enviar los libros al Hno. M y a la Hna. B
para que ellos hagan los envíos. El Hno. A debe invitar a
otros a orar por las personas que reciban este libro. ¡El
Padre atesora las oraciones!
Entonces el Heraldo me dijo que pronto iba a despertar y
que iba a recordar este sueño, como también los del resto
de la semana. Debo escribir los sueños y enviarlos a la
Hna. P para ser editados. Cuando ella me los devuelva, debo
enviarlos inmediatamente a ciertos individuos. Cada uno de
ellos debe saber que juega un papel muy importante en la
obra de Dios. Deben clamar al nombre del Creador y Él
estará allí. Deben aferrarse el uno al otro y apoyarse
mutuamente. Muchas raíces forman parte de un árbol fuerte.
Jesús es el Árbol y la Verdad. Deben aferrarse al Árbol con
todas sus fuerzas. Deben saber que Dios está obrando con
cada uno, porque esto es para su pueblo y hay muchos otros
haciendo su obra en distintas partes. Debo comprender que
Lucifer también está haciendo todo lo que él puede para
detener esta gran obra. La obra final está aquí, pero
todavía falta mucho por hacer.
El Heraldo coloca su mano derecha sobre mi hombro izquierdo
y dice, “Ahora debes despertar y preparar lo que Él te ha
mostrado. Debo decirte que ya comienza la obra. Debes saber
que todo está en las manos del Gran Originador.”